Somos seres curiosos, desde niños exploramos nuestro alrededor. Pero como adultos, muchos de nosotros perdemos nuestro sentido de exploración. Nos volvemos tan ocupados que nos olvidamos de preguntar por miedo a lo desconocido, porque no queremos interrumpir nuestra rutina o porqué estamos muy ocupados con nuestras vidas.

Nuestra zona de confort nos mantiene protegidos y crea un ambiente predecible para nosotros, pero tampoco alimenta las ganas por descubrir cosas nuevas o construir habilidades para desafiarnos. De esta manera puede que nos estemos cuidando, pero estamos perdiéndonos de la experiencia que es aprender.

 

¿Cómo puedes incrementar tu curiosidad? Haz de un hábito preguntar más en tu vida diaria.

Preguntar “¿qué?” Te ayuda a expresar interés y un deseo por aprender más. Esta pregunta es esencial para aprender y entender. Se trata de tomarse el tiempo para considerar lo que estás realizando.

Preguntarse “¿qué pasaría si…?” ayuda a mantenernos curiosos acerca del porqué las cosas son como son y también explorar las diferentes posibilidades. Además pensarás diferente y verás las cosas de modo distinto.

 

Como dijo Bernard M. Baruch: “Millones de personas vieron una manzana caer, pero Newton fue el único que preguntó porqué.”