El agua caliente con limón en sí no ayuda a perder peso, asegura una portavoz de la Academia Americana de Nutrición y Dietética. Sin embargo, si esta bebida está reemplazando a otras con más azúcar y más contenido calórico, como el refresco, el café o el jugo de frutas, entonces sí puede ayudar a bajar de peso.

En el corto plazo, tomar agua con limón puede ayudar a que no te inflames, ya que actúa como un ligero diurético. No obstante, si padeces inflamación a largo plazo, lo mejor es que analices qué te puede estar causando ese malestar y arreglar estos hábitos.

Comer muy rápido, tomar algo con popote, tomar bebidas carbonatadas, consumir mucha sal y comer alimentos con alcoholes azucarados son culpables comunes.

Tampoco quieres ahogarte en agua con limón si empiezas a sentir agruras y reflujo, ya que el cítrico sólo empeorarán tus síntomas.

Ahora que ya sabemos la verdad sobre el agua con limón, puedes tomarla como una ayuda para suplir otro tipo de bebidas, pero no como una poción mágica para bajar de peso.