Distinguir entre el amor tóxico y un amor sano no es algo a lo que estemos muy acostumbrados, y es que invariablemente se nos inculca la concepción del amor como algo bueno o positivo. En este sentido, la vida en pareja es la experiencia más influenciada y afectada, olvidamos que el amor como tal, es una idea, y que esta puede ser concebida de diferentes formas por cada persona.

Damos muchas importancias al “concepto” del amor, y muy poca a su “práctica”. El simple hecho de creer que “el amor no tiene fin”o que “si hay amor todo ira bien” es ya un ingrediente peligroso en cualquier relación.

Y es que, a pesar de los consejos de familiares, las advertencias de amigos, e incluso de propio sentido común, quien padece un amor tóxico generalmente es la última persona en enterarse.

El amor tóxico

Es una concepción obsesiva y patológica de la vida en pareja, donde la convivencia y el mantenimiento del vínculo amoroso se anteponen al bienestar de uno o ambos miembros de la relación. Su característica principal son los altibajos emocionales, que cada vez son más intensos, frecuentes y sostenidos en el tiempo, y convierten la experiencia amorosa en una rutina desgastante y destructiva.

Los “amores” tóxico poseen esa característica de: “ir y venir”, “Terminar y regresar”, el famoso “es complicado” y esto se convierte en un circulo vicioso que consume y destruye lentamente.

Las personas involucradas en un amor tóxico generalmente son incapaces de reconocerlos, y por lo tanto, de enfrentarlo. Es decir, de tomar la única medida capaz de revertirlo: dar por terminada su relación-

La dificultad para enfrentarlo, estriba en que generalmente se percibe al amor tóxico como un polo radicalmente opuesto al amor sano, donde este sería la felicidad y el amor tóxico es sufrimiento absoluto.

El amor sano

A diferencia del amor tóxico, el amor sano se encuentra en el análisis de dos elementos: la estabilidad y la autonomía de los implicados en la relación.

Las parejas que llevan el amor sano persiguen metas claras y concretas cuyo cumplimiento es un requisito imprescindible para la convivencia y continuidad de su relación. Son incompatibles  con personas “que no están seguras de lo que sienten”, o “que no saben lo que quieren”. Si bien ninguna relación es perfecta, no significa que en un amor sano no existan problemas, pero es distinto en términos generales, es el desarrollo personal de sus integrantes como prioridad.

 

Así que es momento de cuestionarte y pensar cuál es el amor que recibes o das, lo que realmente mereces como persona.