Muchas mujeres se sienten decepcionadas, asustadas, y se sienten con la sensación de que gran parte del progreso por el que lucharon se está deshaciendo a su alrededor. Y la lucha aún no termina, pero es importante recordar y apreciar cuántas batallas hemos ganado. Yo estoy orgullosa de ser mujer cada día.

Nuestra voz importa, ya seamos reporteras, estudiantes, camareras; nuestra voz es fuerte y hay que luchar por la verdad. No solo es importante hablar y expresarnos, es importante escuchar a aquellas que hablan. Peleamos y luchamos por la diversidad, somos libres y no debemos sentir presión por ser quienes somos ni por expresar lo que sentimos.

Soy mi propio príncipe encantado, y el miedo al fracaso no me paraliza ni me detiene. He convertido el miedo y el fracaso en mis mejores amigos. Cuando el miedo aparece, lo hago de todos modos. Cuando fallo y caigo, lloro, grito y me pongo de pie. “Intenta y falla, pero nunca falles en intentarlo.”

No te detengas cuando te digan que eres “una jefa muy perra”, no te detengas por ser “una abogada cabrona”, no te detengas por ser “una patada en los huevos”. Sé esa patada, patea todo con fuerza y que nada ni nadie te detenga en este camino que se llama VIDA.

Las mujeres somos fregonas, somos fuertes y determinadas. Nos postulamos para presidentas, somos CEO de algunas de las compañías más grandes del mundo, somos madres, somos hijas y hermanas. Somos importantes. Defendemos lo que es importante y seguiremos peleando eso todos los días. Recordamos a aquellas que lucharon por nosotros para tener las vidas que tenemos hoy. No somos inferiores. Necesitamos más mujeres que se sientan inspiradas hacia el futuro, así es como podemos cambiar el rumbo, siendo fuertes por nosotras mismas.