Por por Fabiola Zurita

No hay duda de que los t i e m p o s cambian. Hace un par de décadas las personas se caracterizaban por ser más independientes en casi todos los sentidos.

Tenían grandes metas, buscaban una buena carrera, un trabajo estable y remunerado para poder costear sus gastos y suplir sus necesidades además de aportarles algunas satisfacciones personales.

Pero no sólo eso, ¡también se iban de casa!, formaban un hogar y tenían hijos. Eso era “lo natural”.

En la actualidad, los hijos de esos padres trabajadores se han vuelto “perezosos”, comúnmente son llamados Millennials. Nacieron y crecieron en el auge y estabilidad económica.

Sin guerras, conocidos también como la “Generación Peter Pan”.

Están íntimamente relacionados con la tecnología, como si ésta fuese una extensión de su cuerpo.

Lo anterior puede ser un factor contribuyente en el lento crecimiento de la economía estadounidense, y ser base, hasta cierto punto, de los grandes conflictos económicos mundiales, que dependen en gran medida del gasto del consumidor.

Millennials portada Time

Las mayores características de los Millennials es que debido a tantas “comodidades” tardan más en dejar el nido, son “inestables” en los trabajos y no tienen gusto por las responsabilidades.

Es la primera vez que esto sucede desde que se comenzó a documentar el modo de vida de los jóvenes en 1880.

Contrario a lo que ocurría con anterioridad, vivir con los padres es ahora el arreglo más común para aquellos entre 18 y 34 años, de acuerdo con un análisis de datos del Pew Research Center.

El resto de los adultos jóvenes viven solos, con otros familiares, en dormitorios universitarios, o bajo otras circunstancias.

#UnDato

Apenas en 2000, casi 43 por ciento de las personas entre 18 y 34 años estaba casado o vivía con un compañero. Para 2014 la proporción era apenas 31.6 por ciento.