Cuando decimos “lado materno” nos referimos a sacar ese lado amoroso con nuestros “perrhijos”, ya que prácticamente estamos al cuidado de ellos, les enseñamos cosas, los apapachamos y solo de imaginar que algo les pueda pasar sentimos que se nos va la vida.

Nuestros “perrhijos” son los reyes y emperadores de la casa, son los dueños de nuestro corazón y tal vez en alguna ocasión hemos llegado a pensar que son igual que nuestros hijos. Bueno, pues si piensas que tienes un cariño desmedido por tu mascota, no te espantes. Tal vez sea algo natural.

Unos investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH) analizaron las diferencias en las estructuras cerebrales que se activan cuando las mujeres ven imágenes de sus hijos y de sus propios perros.

Ellos llegaron a la conclusión de que el amor que puede sentir una mujer, así como la actividad cerebral que se registra al pensar en un hijo es la misma que se registra cuando pensamos en nuestra mascota. En este estudio se revelo que “Existe una red común de las regiones del cerebro implicadas en la emoción, la recompensa, la afiliación, el procesamiento visual y la cognición social cuando las madres vieron imágenes tanto su hijo y su perro”, señaló el estudio.

De una u otra forma nuestros perritos son parte de nuestra vida y siempre están para nosotros, aunque suene muy “cliché” es la verdad, siempre nos sacan una sonrisa.