El lenguaje forma parte de nuestra identidad y configura nuestra visión del mundo, al tiempo que la refleja y transforma. Frases y expresiones dan cuenta de nuestro entorno y forma de vida, por lo que analizar el vocabulario de una comunidad nos permite ver lo que considera importante y percibir su visión del mundo. Cuando somos niños y aprendemos nuestro idioma, también adoptamos la visión cultural que conlleva, incluso si no nos damos cuenta.

El machismo en el Lenguaje

El lenguaje sigue siendo una herramienta humana y no es la gramática la culpable del sexismo. Como señalan Aguas Vivas Catalá y Enriqueta García Pascual, profesoras y feministas, “Lo que hay que analizar no es el sexismo en el lenguaje, sino el sexismo en el uso del lenguaje“.

Hay frases que manifiestan subtexto machista de forma muy clara como “eres una nena” o “hijo de puta” e incluso expresiones que aunque debieran tener el mismo significado, se interpretan de formas diferentes según se refiera a hombres o mujeres. Tal es el caso de hombre público y mujer pública, que ha causado polémica por la forma en que está registrado en el Diccionario de la RAE.

Y no es el único caso, existen diversidad de expresiones que utilizamos sin pensar demasiado, pero si nos detenemos a analizar, nos damos cuenta de que con su uso, ayudan a perpetuar ideas machistas.

“Un hombre y una mujer no pueden ser amigos”

“A ti lo que te hace falta es un novio”

“Corres/gritas/juegas como niña”

“Calladita te ves más bonita”

“Los hombres no lloran”

“Maneja como vieja”

“Qué suerte, tu marido te ayuda en casa”

“Seguro está en sus días”

Cambia ese lenguaje M A C H I S T A

En este panorama, no falta los que cuestionan si buscar una transformación del lenguaje es o no una batalla superficial, ante a la lucha contra la discriminación, la violencia o las brechas salariales. Pero lo cierto es que el lenguaje es el filtro a través del cual percibimos el mundo, y si es sexista, también influye en nuestro pensamiento. Sin embargo, tampoco podemos suponer que la imposición de cambios en la lengua transformará automáticamente el pensamiento machista. El lenguaje evoluciona a medida que la sociedad lo hace y un cambio en el lenguaje debería reflejar las transformaciones que se van presentando.

Pero una transformación es necesaria y si tratamos activamente de modificar nuestras formas de expresarnos  y ser conscientes de las instancias en que es sexista, redefinir términos que minimizan o desestiman a la mujer, así como enseñar a las nuevas generaciones a eliminar el lenguaje machista, puede ser un paso en la dirección correcta.