“A medida que envejece, aumenta de peso”, dice la fundadora de la clínica de diagnóstico Viavi:be, la doctora Sabine Donnai, que se especializa en programas de salud y ejercicio para mayores de cincuenta años. “Y eso es si simplemente estás parado, sin comer, sin hacer nada, simplemente, porque tu metabolismo baja cada año”.

Por muy tentador que sea aceptar esto como una parte inevitable del envejecimiento, (dejando de lado la vanidad) hay una buena razón para resistir este aumento de peso aparentemente inexorable. Además del peso superficial que estamos acumulando, también estamos acumulando grasa visceral que rodea nuestros órganos y los impide funcionar como deberían, lo que conduce a una vida útil más corta.

Las mujeres lo tienen el doble de difícil: junto con el proceso de envejecimiento, durante el cual el cuerpo cambia músculo por grasa, tenemos que lidiar con la menopausia. “La pérdida de estrógeno tiene efecto particular en la forma en que se distribuye la grasa”, dice la Dr.Donnai.

Además, el cuerpo almacena grasa de manera diferente, ya que su lipoproteína lipasa (que se encuentra en la superficie de las células grasa, extrayendo grasa de la sangre) entra en sobreproducción, ya que no se mantiene bajo control por el estrógeno ahora en declive.

Pero definitivamente es necesario ir al gimnasio y levantar pesas. La expiación fisiológica detrás de esto que cuando comienzas a entrenar y levantar pesas que sientes que son demasiado para ti, tu cuerpo responde generando más musculo para prevenir lo que percibe como dalo. Estimula la hormona del crecimiento, que a su vez estimula la testosterona, y levantar ese peso cada vez hace que el metabolismo se acelere. El ejercicio de alto impacto, salir a correr, saltar, aterrizar y moverse también aumenta la densidad ósea.