Pasamos casi toda nuestra vida escuchando “el dinero no puede comprar la felicidad” y aunque entiendo lo que quieren decir con eso, no creo que sea del todo cierto, por lo menos no en todas las situaciones.

No podemos negar que el dinero puede marcar una gran diferencia en tu calidad de vida, puedes comer mejor, estar libre de deudas y además aumentar la capacidad de vivir experiencias que se relacionan con tener una mayor calidad de vida. Hay personas que les encanta, cantar, pintar, algún deporte o tienen alguna habilidad que por lo general no es lo que paga las cuentas y por esta razón terminan en algún trabajo que no gusta porque hay que pagar las cuentas.

Algunos de nosotros podemos estar persiguiendo dinero para alcanzar la felicidad, algunos pueden odiar el dinero y pensar que el dinero es la raíz de todos los males y que no trae felicidad.

El dinero puede darte el poder de tomar decisiones que sabes que te van hacer feliz hay que tener un balance de mente, cuerpo y alma, para que el bolsillo se llene.

Hay que encontrar el balance entre todas las áreas de la vida, es decir, el dinero no puede hacerte feliz si tu infelicidad proviene de otros factores. No puedes ser feliz si no tienes dinero, pero, si lo tienes y no estás en paz contigo tampoco vas a ser feliz.

Si vives en la pobreza, escasamente llegas a fin de mes, estas ahogándote en deudas, si no tienes dinero para vivir…. ojo vivir, no solo sobrevivir. Literalmente el dinero va a comprar tu felicidad.

El dinero es importante, pero debe estar debidamente equilibrado con la mente, el cuerpo y el alma.