Aunque es de todos conocido que la limpieza dental es básica para mantener la buena salud, también es sabido que los hábitos de higiene bucal no son nuestro fuerte y constantemente cometemos errores.

El cepillo de dientes es la herramienta principal (aunque no la única) para cumplir con la labor de mantener la boca limpia y sana; sin embargo, desde su selección hasta su uso y renovación suelen ser un problema.

Unas cerdas desgastadas, pueden ser tan graves como no lavarse los dientes, pues dejan de llegar a las zonas donde se acumulan las bacterias y la presunta limpieza en realidad sirve de poco.

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La Asociación Dental Estadounidense recomienda que el cepillo de dientes sea reemplazado cada tres meses (máximo cuatro), pero debería ser antes si en ese periodo se padeció alguna enfermedad como faringitis.

En el mercado, hay cepillos de dientes que van desde los 20 pesos hasta más de 2,000 (algunos eléctricos), pero en realidad el precio importa poco si no se reemplaza con frecuencia, pues hasta los más costosos acumulan millones de bacterias entre sus cerdas viejas.

Según algunos estudios, un cepillo dental nuevo se “ensucia” tan sólo 30 segundos después de que empiezas a usarlo y puede llegar a acumular más de 10 millones de bacterias (incluyendo E. coli y estafilococo).

Así que ya lo sabes, cepillarse los dientes al menos dos veces al día es lo más recomendable, pero de poco servirá si no reemplazas tu cepillo cada tres o cuatro meses.