La selección mexicana femenil de f’utbol tiene la buena suerte (o mala, según se vea) de compartir la zona futbolística con el equipo más poderoso del planeta: la selección femenil de los Estados Unidos. El crecimiento del futbol femenil en México ha sido posible por la consolidación de la liga local, la cual ha permitido que se desarrolle el talento nacional que antes no tenía en donde pulir sus habilidades. Pero el más reciente fracaso del Tri femenil puso en duda todo el trabajo que se viene haciendo, y si bien no se propone desde los medios una revolución, por lo menos sí se plantea la posibilidad de complementar el modelo actual con prácticas que han sido exitosas en los Estados Unidos.

El fracaso de la femenil como parteaguas para un cambio

El hecho de que México no calificara a la justa mundialista de Francia 2019 representó un retroceso dado que sí hubo representación azteca en los dos torneos anteriores: Alemania 2011 y Canadá 2015. En octubre del año pasado el equipo mexicano cayó ante Panamá por marcador de dos goles a cero en el premundial de la CONCACAF, lo cual consumó el ridículo y el monumental fracaso. El fatídico partido se disputo en el Sahlen’s Stadium en Carolina del Norte, las canaleras aprovecharon que México no pudo hacer valer su futbol fuera de casa, al grado de ni siquiera poder meter gol de penal.

Tampoco es que la selección mexicana femenil sea considerada un coloso del futbol mundial, no están siquiera al nivel del equipo varonil, que dicho sea de paso tampoco es un rival a vencer. Así lo dejan de manifiesto los momios para la Copa del Mundo de 2022 en casas de apuestas como Betway, los cuales ponen a la selección con un momio de 101.00, lejos de ser los favoritos a fecha de 28 de octubre de 2019.

Mientras en el futbol varonil el camino al éxito parece ser más claro (exportar más jugadores a las mejores ligas de Europa), en la rama femenil quedan mucho qué hacer antes de pensar en la fuga masiva de talento hacia el Viejo Continente. Tan es así que ni Charlyn Corral ha podido marcar la diferencia a la hora buena. Desde luego que Charlyn es una jugadora de época y se compara con las mejores del mundo, pero la atacante del Atlético de Madrid es un caso aislado de éxito y para ganar de manera continua se necesita más trabajo estructurado y menos chispazos individuales.

¡Charlyn Corral es nueva jugadora del Atlético de Madrid!

Las razones del éxito estadounidense: el apoyo gubernamental

El éxito del equipo femenil de futbol de los Estados Unidos no es un accidente, es producto de una política pública que ha creado generaciones de mujeres que dominan sin piedad a sus rivales en cancha. La hegemonía estadounidense es peculiar porque el futbol ni siquiera es un deporte popular en el país. Además, el talento no sólo se encuentra en calidad sino también en cantidad, muchas de las chicas que están en la banca estadounidense serían estelares en cualquier otra selección.

En 1972 se creó una ley que evitó que las universidades que usan fondos federales discriminaran por razón de género al momento de otorgar becas deportivas. En aquella época los programas deportivos para mujeres eran inexistentes, por lo que la nueva ley resultó ser bastante polémica entre los sectores más conservadores. Al final del día, a las mujeres se les dio la misma oportunidad de practicar deporte.

En aquel lejano 1972 había 700 mujeres practicando futbol en Estados Unidos, y para 1991 ya eran más de 120 mil, un incremento de 17 000 %, y desde ese entonces el número se ha multiplicado. El éxito del equipo nacional estadounidense motivará a más jóvenes a dedicarse al futbol y seguir los pasos de estrellas como Alex Morgan, quien ya piensa en jugar su tercera Copa del Mundo.

ALEX MORGAN – Las Mejores Jugadas Y Goles – 2019

¿Qué puede aprender el Tri femenil de todo esto?

La primera conclusión a la que llegamos es que para que el futbol femenil en México siga creciendo es que se necesita apoyo gubernamental, además de que se necesita una liga cada vez más fuerte y con mejoras salariales que les brinde fogueo a los jóvenes valores femeniles. Es complicado que se dé un apoyo en la misma magnitud porque el deporte universitario estadounidense cuenta con recursos multimillonarios, pero el resto del mundo cada vez se acerca más al nivel estadounidense, al grado de que en Europa las mujeres ya pitan finales de Supercopa, y México tiene las condiciones para seguir acortando distancias en el futuro.